Seis meses después de que fuera abierta la malla que le permitió desplazarse libremente hacia el mar, el manatí Jean Pedro continúa haciendo de la pequeña bahía donde completó su proceso de adaptación en Bayahíbe su principal zona de refugio.
Puede salir cuando quiera y, de hecho, progresivamente ha comenzado a permanecer más tiempo fuera. Sin embargo, termina regresando al lugar que conoció durante la etapa final de su rehabilitación y donde encuentra, entre otras condiciones favorables, fuentes naturales de agua dulce. Ahí permanece la mayor parte del tiempo.
“Desde la apertura de la malla, él va aumentando paulatinamente el tiempo pasado afuera de la bahía, pero regresa a su área de confort donde puede conseguir agua dulce”, explicó Rachel Plekaniec, encargada del Programa de Megafauna Marina de la Fundación Dominicana de Estudios Marinos (Fundemar), institución que mantiene el seguimiento del animal en Bayahíbe, en la provincia La Altagracia.

Diario Libre estuvo con Jean Pedro la semana pasada dentro de la bahía de adaptación. El manatí se encontraba tranquilo y durante la observación permaneció junto a uno de los manantiales naturales del área bebiendo agua dulce.
La escena refleja buena parte de su comportamiento actual: Jean Pedro tiene completa libertad de movimiento, explora progresivamente áreas fuera de la bahía, pero continúa utilizando este espacio como su lugar habitual de retorno.

